El Principio Biocéntrico tiene como punto de partida la vivencia de un universo
organizado en función de la vida. Todo cuanto existe en el Universo son componentes
de un sistema viviente mayor. “El universo existe porque existe la vida y no a la
inversa”.
El sistema de biodanza hunde sus raíces filosóficas en el concepto de sacralidad de la
vida como punto de partida y de llegada de lo existente y lo expresa en el principio
Biocéntrico. Este concepto inaugura un nuevo paradigma que pone al centro de toda
acción humana el respeto por toda forma de vida; la metodología vivencial de biodanza
es el camino para encarnarlo y hacerlo vida.
En todos los organismos vivientes existe un psiquismo autónomo, vital, cósmico que
obedece a un sentido global de auto conservación, tendiendo a mantener la estabilidad
de dicho organismo (homeostasis). 
Rolando Toro Araneda (RTA) propone el concepto de INCONSCIENTE VITAL (IV)
para referirse a la cognición celular o psiquismo de la célula para su autoconservación.
El IV celular coordina las funciones de regulación orgánica y homeostasis y se expresa
a través del humor endógeno, sensación de bienestar cenestésico y estado global de
salud. Se nutre de la memoria cósmica y organiza la materia sobre una base presuntiva
de programación teleonómica.
¿Qué inteligencia organiza la vida en sus infinitas manifestaciones? ¿De dónde surge el
orden fisiológico y morfogenético de cada organismo vivo, de cada especie diferente?
La respuesta parecen ser estos conceptos: autopoyesis, autoorganizacion, inteligencia
celular, plan o plantilla preestablecido como código a seguir en la matriz de un cosmos
vivo que transforma lo invisible en visible. Que convierte la energía en materia, es decir
la vida sagrada que nos atraviesa en este marco codificado o Pacto previo, plantilla
teleonómica que cada célula sabe, conoce y sigue.
El Principio Biocéntrico, no es una simple enunciación teórica, es una invitación a la
acción. “La acción humana centrada en la vida significa Amor, Consciencia Ética,
Transmutación y Creación”. Elegir el Goce de Vivir. Todo eso implica una reeducación
afectiva y una Poética del Encuentro Humano.
“Somos la memoria del mundo, solo debemos recordar lo que está en nuestras
células y recuperar la posibilidad absoluta de amar…” Manifiesto, RTA